Inclusión social y educativa, una mirada multidisciplinaria

Inclusión social y educativa, una mirada multidisciplinaria

Uno de los procesos básicos de la vida es convertirnos en individuos con características propias y únicas, sin embargo, esto no siempre ha sido visto como un valor. Muchas veces han sido aquellas diferencias visibles o invisibles las que nos han costado luchas, penas, desafíos e incluso nuestra salud mental o emocional.

Poco a poco las sociedades han ido cambiando y los colectivos de personas han sostenido, a veces con bastante trabajo esos cambios. Uno de ellos es la inclusión, eso que podríamos llamar también “el valor a la diferencia, a ser únicos e irrepetibles”.

A lo largo de la historia hemos mirado la diferencia desde perspectivas muy diferentes a la actual. Si en los años 50 la diferencia se escondía o se segregaba, en los años 80 se “trataba de manera especial” y hoy apostamos a que todos seamos parte de la comunidad. Cuando hablamos de la diferencia, no nos referimos a algo puntual como las dificultades de aprendizaje, diagnósticos de toda índole, enfermedades, vulnerabilidad social o carencias económicas. Nos referimos a todo eso y también a cómo percibimos, entendemos, sentimos y vinculamos con el mundo. De ahí que la inclusión apueste a ampliar la mirada y la manera de atender a la diversidad.

La pregunta lógica que debería surgir es ¿A qué llamamos inclusión? Y ¿Por qué debería ser importante en un contexto educativo? Si antes tener a una persona con algún tipo de diferencia física o cognitiva implicaba hacer algunos ajustes al currículo educativo o las formas en que se evaluaba su aprendizaje dentro del aula para que calzara con el común de sus pares y las estructuras educativas, hoy se apuesta a asegurar que sea el sistema educativo quien se adapte para lograr el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura, UNESCO (2018) declara que un sistema educativo de calidad debe prestar atención a todos los grupos, incluyendo los marginados y procurar desarrollar su mayor potencial. Aquí está la primera clave para los arte terapeutas y su manera de vincularse con la educación. Promover el desarrollo del mayor potencial de cada persona, esto implica ir más allá de un diagnóstico y mirar al otro en cuanto a su potencial.

En palabras de UNESCO el año 2017 define la Integración como el “Proceso que ayuda a superar los obstáculos que limitan la presencia, la participación y los logros de los estudiantes” (p.7). Esto implica un trabajo de la comunidad educativa entera, donde se espera que los aprendizajes se co construyan. Aquí entonces está la segunda clave para los arte terapeutas (en el contexto educativo), trabajar con la comunidad implica el desarrollo del potencial que cada colectivo tiene y cómo desde lo particular se construye lo grupal.

En este contexto, la ley 20845 de inclusión escolar chilena plantea en su primer artículo que el sistema propiciará que los establecimientos educativos sean un lugar de encuentro entre los y las estudiantes de distintas condiciones socioeconómicas, culturales, étnicas, de género, de nacionalidad o de religión. De esta manera entonces, entendemos que la inclusión trae de la mano la idea de abolir la discriminación de cualquier tipo al interior de las escuelas.

Esto último es algo en lo que los arte terapeutas en contextos educativos podemos aportar sin duda. Sobre ello es posible revisar las obras de Kramer, López Fernández-Cao y Martinez Diez por mencionar algunas.

Arte terapia y la inclusión educativa

Cuando nos planteamos la posibilidad de incluir arte terapia en el proyecto de investigación “Habilidades no cognitivas”, lo primero que surgió preguntarnos fue ¿es el arte pertinente en este proyecto? y ¿cómo hacemos que profesores sin formación como arte terapeutas puedan desarrollar e implementar las actividades de arte?
En mi experiencia de trabajo como arte terapeuta en contexto educativo, he trabajado principalmente con niños y niñas con dificultades de conducta, emocionales, de aprendizaje y en particular con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Y ha sido en ese contexto cómo he visto de manera práctica que el arte –en compañía de un terapeuta- les permite no solo comunicarse y expresar su mundo interior. Ha permitido trabajar a partir de actividades puntuales y materiales seleccionados para ello distintos temas entre los que puedo destacar:

La autorregulación emocional
El control inhibitorio
Tolerancia a la frustración
Conexión sensorial
Flexibilidad creativa y la toma de decisiones
Conexión con lo creado y la memoria de trabajo

Todos estos puntos hacían sentido con el enfoque original de esta investigación que centraba sus esfuerzos en el desarrollo de las “Habilidades no cognitivas” término que desde la economía se refiere a las Funciones ejecutivas. Esas funciones ejecutivas, que son actividades mentales complejas, se complementan perfectamente con las competencias emocionales que plantea Casassus ( 2009) y por supuesto con el potencial expresivo y creativo del arte.
Sin embargo, seguía latente la duda sobre cómo desarrollar este trabajo arte terapéutico en las escuelas donde se implementaría este proyecto, si no contábamos con arte terapeutas en cada una de ellas – incluso me atrevería a decir que en ninguna de ellas.
Pensamos entonces que había que darles herramientas suficientes a los profesores para desarrollar actividades de arte con un sentido o enfoque terapéutico, sin necesidad de ser ellos mismos arte terapeutas. Para ello entonces tomamos como referentes la educación social (desde la mirada española), la educación popular (desde la mirada latinoamericana) y la mediación artística. Sin embargo, encontramos una definición de arte terapia que nos hacía sentido, donde se acercaba a nuestra idea sobre la inclusión, en ella Klein, Bassols y Benet (2008) plantean que el arte terapia es un acompañamiento a personas con diversas dificultades a través de producciones artísticas, de modo tal que sus creaciones generen una transformación personal que les ayude a integrarse a sus grupos de referencia de una manera crítica y creativa.

De esta manera construimos nuestra propia mirada, la cual definimos como un acompañamiento de los niños y niñas a través de procesos creativos que les permitan desarrollar sus funciones ejecutivas en sintonía con sus emociones, usando los recursos de las artes (visuales, música, danza y teatro) para ello. Desarrollando sus potencialidades y promoviendo una transformación y búsqueda tanto individual como colectiva que facilite los aprendizajes y la inclusión.

Ha sido esta manera de entender el arte con enfoque terapéutico (psicoeducativo) la que ha permitido que, a través de fichas de trabajo, los profesores puedan llevar a cabo las actividades entendiendo específicamente en qué ámbitos – terapéuticos- se está trabajando. Hasta ahora la respuesta de profesores como de estudiantes ha sido satisfactoria. Ya veremos qué arroja como resultado la investigación.

Conclusiones: Una ventana a la multiplicidad de miradas (disciplinas)

Algo que me parece relevante destacar es cómo de manera simbólica y también en la práctica, una dificultad puede convertirse en una oportunidad. Me parece que eso ha sido desde un inicio algo que ha movido el proyecto del que les ha contado hoy Ildefonso.

Quizás sea ese mismo espíritu el que haya logrado convocar-nos a diferentes profesionales de disciplinas tan distintas como la economía, la educación, la medicina y las artes poniendo nuestros conocimientos y voluntad al servicio del proyecto.

Para terminar me gustaría invitarlos a soñar cómo nos gustaría que fuera nuestra sociedad y trabajar por ello, porque es en esos sueños dónde uno puede encontrar a otros soñadores con quienes construir una sociedad más justa, más inclusiva y respetuosa del otro.

Referencias bibliográficas

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO (2017), Guía para asegurar la inclusión y la equidad en la educación.

En línea http://www.unesco.org/new/es/santiago/education/inclusive-education/

Casassus, J. (2009) La educación del ser emocional

Klein, Bassols y Benet (2008)

Postg. Bárbara Gaete Asenjo, Arte Terapeuta Universidad de Chile
Fundadora CATCH